Medio natural
La Baja Alpujarra, donde se enmarca el municipio abderitano, aunque hoy en día deteriorada por la presencia de los cultivos bajo plástico, presenta enclaves con el suficiente valor ecológico como para ser considerados de alta calidad ambiental a escala nacional e internacional por las especies faunísticas y florísticas que posee.
Así, podremos visitar los barrancos de Adra, las costas y playas de su litoral, vadear el río, así como visitar sus Albuferas y demás humedales.
La Costa
En este itinerario podremos recorrer el litoral abderitano, contrastando a lo largo de toda su extensión las playas arenosas que invitan al descanso, con formaciones rocosas, tales como acantilados e islotes. La transparencia de sus aguas incita al baño y al buceo para observar su rica y diversa flora y fauna; estrellas de mar, erizos, doncellas, meros, e incluso delfines conviven con aves marinas como Gaviotas patiamarillas, de Audouin, etc.
La costa de Adra, conquistada, amenazada, atacada, y siempre nexo de unión entre el continente europeo y el norte de África, ha desempeñado un importante papel en la historia.
La Torre de Guainos, atalaya costera defensiva, que fue construida entre los siglos XIII-XV, protegió a la población de los continuos ataques de piratas berberiscos.
La Parra
Recorrido donde se combina en perfecta armonía la arquitectura popular alpujarreña con una flora y fauna autóctona, adaptada a la sequía ambiental propia de la región. Encinares típicos del bosque mediterráneo, romerales, aulagares y retamales, perviven conjuntamente con la actividad humana en los sistemas de abancalamientos, balates y paratas, tan frecuentes en el paisaje almeriense, que permiten, con enorme esfuerzo, sacarle un mayor rendimiento a la tierra.
No deje de visitar la Ermita de San Isidro (S. XVIII) en el Barranco Almerín, donde se venera la imagen de este santo protector de los animales. Seguro que encuentra un grupo de hombres y mujeres del lugar amenizando la fiesta con el tradicional "trovo". La fiesta se celebra el domingo más próximo al 15 de Mayo.
La Rambla de Guainos
La rambla que nace en el municipio granadino de Turón y desemboca en la playa de Guainos Bajos presenta unas interesantes particularidades ecológicas, marcadas por la irregularidad de su caudal de agua, lo que conlleva alternancia de fuertes sequías con avenidas, a veces, torrenciales.
Las sorprendentes angosturas y estrechamientos de la roca invitan a realizar un paseo inolvidable, contemplando al abrirse el paisaje, las frescas alamedas, acequias y huertos tradicionales. A lo largo del recorrido descubrimos canalizaciones y molinos de agua que, si hoy están en desuso, evocan un tiempo pasado de fuerte tradición morisca.
La rambla y sobre todo, la presencia del agua, permiten una importante biodiversidad de especies como: Sapo corredor, Lagarto ocelado, Búho real, Avión roquero, Jabalí, etc., junto a especies florísticas como Adelfa, Taray, Álamo blanco, etc.
El Rio Adra
La cuenca del río Adra presenta un curso de agua permanente durante todo el año confiriéndole un carácter excepcional, si tenemos en cuenta que se encuentra situado en el árido sudeste peninsular.
El río de Adra ha proporcionado agua y tierras fértiles a las distintas civilizaciones (fenicios, romanos, musulmanes, etc.), que sobre su margen se han asentado a lo largo de los siglos.
La acción antrópica se evidencia en la presencia constante de sistemas de riego (balsas, acequias), molinos harineros, etc.
Desde el punto de vista faunístico, encontramos en su cauce al Fartet (Lebias ibera). Pez endémico en grave peligro de extinción, que convive con especies vegetales como el Álamo blanco. Taray, sauces, etc., y animales: Oropéndola, Gineta, etc.
El recorrido por el río de Adra nos conduce a uno de los más bellos rincones del Poniente almeriense: La Alquería conocida como "Adra la vieja", asentamiento importante en época musulmana. No debemos dejar de visitar su iglesia del siglo XVI, reedificada en el siglo XVIII, además de interesantes restos de arquitectura popular.
Las Albuferas de Adra
En el delta del río Adra se localiza un humedal considerado internacionalmente de alta importancia ecológica. Las Albuferas de Adra, catalogadas como Reserva Natural, tienen su origen en el aislamiento de bahías litorales que se cerraron al mar por aportes sedimentarios, dando lugar a lagunas costeras. El último proceso se llevó a cabo en el presente siglo, originando la Albufera Nueva.
Actualmente las Albuferas se encuentran constreñidas por el cultivo intensivo o bajo plástico, simbiosis que plantea problemas como consecuencia, entre otros, de la contaminación a que se ven sometidas las aguas.
Sin embargo, esto no es óbice para poder identificar a más de 140 especies; destacan la Malvasia cabeciblanca, pato buceador amenazado mundialmente, que utiliza las Albuferas de Adra como principal zona europea para su invernada y reproducción; el Ruiseñor bastardo; el Carriceros común y tordal; el Somormujo lavanco; la Focha común, el Ánade azulón, etc., entre los peces destaca el Fartet.
