Historia y orígenes
Historia
Adra es una ciudad situada en la Comarca del Poniente de Almería, a 50 Km. de la capital. En la actualidad supera los 21.000 habitantes.
Tradicionalmente, su economía ha estado ligada al sector pesquero y al mundo marítimo, su fundación en el siglo VIII a.C. por los fenicios convirtió a Abdera en un excepcional enclave comercial.
Los restos arqueológicos encontrados en las excavaciones llevadas a cabo en el Cerro de Montecristo, enclave donde se asentó Abdera, revelan además, un pasado púnico a partir del siglo IV a.C., si bien anteriormente pudo ser colonia griega como sugiere su nombre. El Cerro de Montecristo está catalogado como Bien de Interés Cultural según la Ley de Patrimonio de Andalucía.
Para algunos historiadores, Abdera es una fundación fenicia, apagada por los Tartesos, reavivada por los griegos, los cartagineses y los romanos.
A finales del siglo II a.C. Roma domina la costa hispánica y también la de Abdera que será incluida en la provincia de Hispania Ulterior.
Los romanos transportaron desde las costas abderitanas a diferentes ciudades del entorno mediterráneo los salazones y el "garum", producto muy apreciado en la cocina romana.Testigos de la importancia y fama de los salazones de Abdera son las monedas acuñadas en su ceca. Los ases y semiases de los años 44-45 a.C. con una cabeza barbada en el anverso y en el reverso un delfín y un atún encontrados con la leyenda fenicia, debajo, ABDRT (Abderath).
Abdera decae entre los años 23 a.C. y 25 d.C., si bien a partir de esta última fecha comienza a rehacerse para alcanzar un gran esplendor en el periodo que va desde los años 175 a 225 d.C.. Durante el final de la dominación romana la ciudad sufre una recesión económica (siglos III y IV), aunque existió población con cierta continuidad hasta el siglo VI.
Bizantinos y Visigodos ejercerán su influencia en Adra en los siglos VI y VII.
En la primavera del año 711 Tariq ben Ziyad cruza a la costa española del Estrecho de Gibraltar procedente del Magreb con siete mil hombres, la mayoría bereberes, algunos libertos y muy pocos árabes para iniciar la ocupación de la Península.
El proceso de islamización de la comarca en la que se encuentra Adra no se completará hasta finales del siglo IX. Un núcleo importante de población se repliega hacia el interior, a la zona que ocupa en la actualidad la barriada de La Alquería. Según hipótesis de algunos historiadores, en el periodo nazarí, costa e interior pervivieron al abrigo de sus núcleos defensivos.
El año 1489 señala el final del dominio musulmán en la Península con las capitulaciones de Baza, en ellas se pacta la entrega a los Reyes Católicos de las ciudades de Almería y Guadix; antes de finalizar el año se entregaban el Alto Almanzora, la ciudad de Fiñana, y muy poco tiempo después lo hacían La Alpujarra y Adra.
En 1505 la reina Juana de Castilla facilita el asentamiento de cristianos junto al castillo (mandado construir por los Reyes Católicos). Este asentamiento de población recibió la denominación de Adra La Nueva (para distinguirla de Adra La Vieja, La Alquería).
Alrededor de la población (Nueva) se levantó una muralla de protección de la que actualmente se conservan tres torreones y algunos lienzos.
Desde la segunda mitad del siglo XVI Adra desempeñó un importante papel, en la economía de la comarca, como vía de exportación e importación de productos a través de su puerto; pero será la caña de azúcar, su cultivo (desde 1577) y posterior transformación en otros productos, lo que supondrá el principal motor de la economía abderitana hasta mediados del siglo XX.
El aumento de la actividad comercial con otros puertos mediterráneos despertó el interés de comerciantes italianos (genoveses y milaneses); estos adquirieron gran poder en la villa abderitana al controlar el cultivo y transformación de la caña de azúcar en los ingenios creados por ellos.
Por otro lado y de forma paralela (s. XVIII), el sector pesquero se desarrolla en los importantes caladeros existentes.
En el siglo XIX será la industria metalurgia del plomo, junto con la mencionada industria azucarera, uno de los grandes factores económicos determinantes de la historia reciente abderitana. En 1822 se construye la fábrica de "Rein y Cia" denominada "Fundición Grande" cerca de la Torre de los Perdigones, que en la actualidad es el símbolo más representativo de Adra. En esta fábrica se introducen los primeros hornos de fundición ingleses que dieron gran resultado, además en 1827 se instala una máquina de vapor de 25 CV, lo que hace a esta fundición adquirir la condición de ser una de las primeras de España en utilizar la mencionada tecnología.
En 1833, el Real Decreto de 30 de Noviembre, firmado por la Reina Regente María Cristina, configuró las actuales provincias andaluzas acabando definitivamente con la anterior separación en reinos. Desde esa fecha Adra dejó de pertenecer a Granada para incorporarse a la provincia de Almería.
Ya en siglo XX, en 1911, se inicia la construcción del actual puerto de Adra que sigue siendo de los más influyentes, en cuanto a capacidad de flota del litoral andaluz.
La industria del azúcar ha supuesto en Adra un gran impulso para su economía, desde mediados del s. XVI y sobre todo en los siglos XIX y XX. Diversos ingenios y fábricas han desarrollado su labor productora y transformadora en distintos puntos estratégicos de la localidad. En 1909 se creó la sociedad "Azucarera de Adra" que empezó a funcionar en 1910; pero el cambio que paulatinamente se iba gestando en el sector agrícola y la caída de precios de la caña de azúcar causaron un descenso de la producción azucarera.
En 1972 la última fábrica azucarera abderitana cerraba sus puertas definitivamente.
En la actualidad el sector agrícola, con la agricultura intensiva o bajo plástico, es la base económica del municipio; aunque no podemos pasar por alto la espectacular actividad económica que genera el sector servicios, especialmente el campo de la construcción.
Desde el punto de vista turístico, Adra cuenta con 13 Km. de playas y calas en estado virgen, con Bandera Azul en dos de sus playas: San Nicolás y Poniente, las más próximas al casco urbano.
Su desarrollo turístico está estrechamente vinculado al desarrollo de turismos temáticos y de "calidad" a partir de la valorización del Patrimonio Histórico, Natural, etc.
La reciente construcción de la Autovía del Mediterráneo permite una comunicación rápida con la franja mediterránea, contribuyendo al desarrollo económico y turístico de la zona.
Gastronomía
La tradición agrícola y marinera dejan su huella inconfundible en la cocina abderitana. La frescura del pescado y marisco, junto con la variedad y abundancia de hortalizas, hacen de nuestra despensa una fuente de riqueza para los amantes del buen comer.
Fruto de la pervivencia de agricultores y pescadores a lo largo de la historia, degustamos platos que contienen lo mejor del mar y la huerta.
Olla fresca
Plato realizado con tocino, morcilla, espinazo, carne fresca, patatas, garbanzos e hinojos. Plato que reconforta el cuerpo y el espíritu una vez concluida la matanza o en cualquier época del año.
Fideos aparte
Si alguna comida goza de preferencia entre los pescadores, es la de "los fideos aparte". Su preparación es todo un arte entre las mujeres y hombres de la mar.
- En un caldero realizamos un caldo con pescado variado.
- Aparte, hacemos un sofrito, al que añadimos los fideos, y posteriormente, agregamos el caldo de pescado.
- Dejamos reposar hasta reducir el caldo.
Otros platos
- Atascaburras.
- Pulpo seco.
- Migas de harina.
- Gachas.
- Pimentón.
- Potaje de Semana Santa.
- Melva canutera en aceite de oliva.
- Fritada.
- Gazpacho de Adra.
- Fritura y parrillada de pescado y marisco.
- Boquerones en anchoas.
- Boquerones secos.
- Arenques.
Postres
- Leche frita.
- Arroz con leche.
- Roscos de anís.
- Talvinas.
- Buñuelos.
- Roscos borrachuelos
Folclore
Las mudanzas y los robaos, bailes que generalmente van unidos a la "fiesta del trovo", son característicos de la Alpujarra; permaneciendo en la actualidad en la Contraviesa, Barranco Almerín, Barranco Gurrías y Río Adra. Se trata, al parecer, de una variante procedente del tronco del fandango.
Las mudanzas se ejecutan por parejas, si bien en el robao el número de interpretes aumenta al producirse el "robo" de la mujer por parte de un grupo de hombres.
La música que acompaña a estos bailes es la misma del trovo, destacan los instrumentos de cuerda tales como el laúd, la bandurria, el violín y la guitarra, acompañados por las castañuelas de los bailarines.
La tradición y cultura procedente de las cortijadas diseminadas en la falda del Barranco Almerín, Barranco Gurrías, El Trevolar, La Parra, etc., están ejemplarmente representadas por la Asociación Cultural del Barranco Almerín y Barranco de Gurrías, que conservan y difunden la esencia del trovo.
"Por las noches -en Adra-
oíamos el punteo de una
guitarra y el lamento del cante
jondo, mientras la luna
ascendía sobre el horizonte
marino como otra calabaza".
(GERALD BRENAN: Al sur de Granada)
La presencia del cante jondo está muy presente en Adra con La celebración anual del Concurso Nacional de Cante Grande Ciudad de Adra durante los meses de marzo y junio, que junto con el Festival de Cante Grande (último sábado del mes de agosto), aglutina y promociona a las nuevas promesas del flamenco.




